Presentación

El temor que se siente ante una página en blanco es semejante al pavor que ahora tengo ante un blog en blanco. Adentrarse en lo desconocido proporciona a partes iguales excitación e incertidumbre. Viene a mi memoria una cita de Sarah Cadwell: “Aprende todo lo que puedas, todo el tiempo que puedas; llegará siempre una época en la que agradecerás haberlo hecho”.
Eso es lo que pretendo hacer: APRENDER. Espero que la satisfacción que producen los obstáculos superados me dé la vitalidad necesaria para ofrecer un blog digno

La Ilustración: ideas generales (Literatura universal)

La Ilustración surge y se difunde bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos. Se abandona el orden basado en Dios y se instaura un orden basado en el hombre.
¿Qué es la Ilustración?
La Ilustración no es un suceso concreto, sino un movimiento histórico, también llamado «las luces» o «Iluminismo». Con él se hace famosa la expresión latina sopere cude!, «atrévete a saber»; el hombre se invita a sí mismo a «saber», a «conocer» y. así, se pretende conseguir una expansión del conocimiento semejante a la luz cuando brilla libremente y destruye las zonas de tinieblas, es decir, de ignorancia. Se abre así una época histórica.
Previamente a la Ilustración se había empleado muchas veces la metáfora de la luz, pero en estas tradiciones anteriores la fuente de donde emergía la luz era Dios o la divinidad. Si el hombre, mediante su esfuerzo y su fe, alcanzaba a liberarse de las cadenas de sus deseos, de todo lo que le unía a la tierra y al mundo de las cosas, entonces, en el último rincón de su alma, podía recibir la luz que le llegaba desde el espíritu de Dios. Esta metáfora era tan platónica como cristiana y así acompañó a toda la historia de Occidente.
En contraste con esta tradición, los ilustrados del siglo XVIII querían decir otra cosa. La luz que recibía el hombre no procedía de una divinidad, sino del propio trabajo y esfuerzo del hombre. Era el propio hombre el que proyectaba luz a su alrededor, con su trabajo, con su esfuerzo constante, con la mejora permanente de su atención, de su mirada, de su crítica. En el fondo se trataba de una fe del hombre en sí mismo, como si el hombre hubiera tenido que creer en Dios mientras se hacía mayor de edad, y, una vez maduro, tuviera que emprender su por sí mismo.
Fe en el ser humano
La fe en el ser humano no fue un acto caprichoso o infundado. Tenía sólidos puntos de apoyo. En los últimos siglos, desde que hacía 1525 estallaran las guerras civiles religiosas y Europa se desangrara en el vano intento de reconstruir una sociedad desde la autoridad de la religiòn se había avanzado mucho. La humanidad había visto que religión era motivo de separación y de guerra y por eso buscó otros campos donde se pudiera cooperar sin violencia. Así, los mejores espíritus se entregaron al de la ciencia, al principio de una forma bastante condescendiente con la vieja teología y luego, ya en el empirismo, de una forma solo dependiente de las propias capacidades humanas.
La Revolución y la emigración
Con la Revolución se quería demostrar que toda persona podía intervenir en los asuntos públicos, votar a sus representantes, debatir en asamblea sus problemas Puesto que la naturaleza humana era común, nadie podía apelar a su origen noble, ni a la herencia familiar como privilegios. Si todos eran hijos de sus obras, la procedencia familiar era, teóricamente, un prejuicio irracional y un atentado contra la igualdad humana.

Voitaire almorzando con los filósofos Abate Maney, Diderot, DAlembert, Condorcet y Adan La Harde.
grabado de Aubert. Paris Biblioteca Nacional
Los puritanos escoceses, alemanes, holandeses o franceses, que habían formado sectas, casi siempre perdedoras en las grandes luchas religiosas del siglo XVII, solo conocieron una vía de expansión y de libertad: la emigración a América. Allí crearon comunidades basadas en el trabajo libre, en la explotación racional de los recursos, en la igualdad de creencias religiosas, en la homogeneidad de riqueza y de estatuto social. Estas comunidades funcionaron con plena igualdad, y en cada uno de los pequeños territorios formaron asambleas parlamentarias donde se elegían a sus cargos. La vida democrática de las pequeñas comunidades religiosas se transformó en vida democrática en el orden político. Ninguna de estas pequeñas comunidades americanas imaginó jamás conceder sus propios derechos a todo el género humano. Los derechos de que disfrutaban eran exclusivos de ellas. De hecho, tenían plena conciencia de su condición de elegidos de Dios y veían con naturalidad fenómenos como la esclavitud o la desigualdad fuera de su comunidad.
Separación de la corona británica
Cuando hacia 1768, un siglo más tarde de sus principales asentamientos, el Parlamento de Londres comenzó a tomar medidas económicas contra ellos, comprendieron que la cámara londinense no era superior a su propio Parlamento y exigieron al rey que se mantuviera neutral entre los Parlamentos, puesto que el soberano lo era de todos por igual. El rey prefirió dar la razón al Parlamento de Londres y entonces los Parlamentos de las colonias americanas consideraron roto el juramento de fidelidad al monarca. Tras la separación de la corona británica, la vida social de las colonias americanas siguió exactamente igual. Cierto que ahora las colonias americanas se representaban soberanas y libres, y en este sentido cumplían la consigna de ¡a Ilustración: no depender de nadie,superar la minoría de edad. Tenían resuelto el problema social, en la medida en que eran comunidades muy recientes y bastante igualitarias por aquel entonces. AHi los principios de libertad igualdad y fraternidad significaban mucho, entre otras cosas porque la unidad religiosa era muy fuerte. Pero la democracia interna de estas comunidades guardaba mucho del espíritu restrictivo de las sectas de origen.
La importancia de Newton y Locke para la Ilustración
A finales del siglo XVII ya estaba claro que la ciencia de Newton era una construcción estable, aceptada por todos, y Locke había mostrado que la filosofía era fruto de las operaciones del espíritu humano, elaborando las impresiones mis sencillas en complejos sistemas de ideas.
Estas dos grandes construcciones, una científica y otra filosófica, habían ganado suficiente aceptación en toda Europa como para convencer a los mejores hombres de que aquel era el camino para ordenar el mundo. En estas dos grandes hazañas el hombre de primeros del siglo XVIII encontró el punto de apoyo para creer en si mismo. Estas fueron las palancas de la nueva fe. Ambas empresas trazaban el camino a seguir.
La ciencia de Newton mostraba que era posible extender el conocimiento del mundo. La filosofía de Locke mostraba que esta expansión era posible desde las únicas fuerzas humanas. El conocimiento del mundo se basaba en el autoconocimiento del hombre. El hombre, por fin, estaba solo y era responsable de sus obras. Conociendo sus capacidades, podría usarlas de forma responsable, sin llevarlas mis allá de sus límites. El hombre producía el orden desde sí mismo.
El origen del poderNingún hombre ha recibido de la naturaleza el derecho de mandar sobre los otros. La libertad es un regalo del cielo y cada individuo de la misma especie tiene el derecho de disfrutarla de la misma forma que disfruta de su razón. Si la naturaleza ha establecido alguna autoridad, es sólo la potestad paterna; pero incluso la potestad paterna tiene sus límites […]. Cualquier otra autoridad tiene orígenes diferentes dentro de la naturaleza. Si lo examinamos bien, veremos que la autoridad proviene de una de estas dos fuentes: o la de la fuerza y la violencia de los que la ejercen, o del consentimiento de los que son gobernados mediante un contrato establecido o supuesto entre el pueblo y los que ejercen la autoridad.
DIDEROT, D.: Autoridad política. La Enciclopedia.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/ilustracion1.htm

Apuntes de literatura universal:la Ilustración francesa

La Ilustración en Francia
Francia conoció, más que ningún otro país, un desarrollo sobresaliente de estas ideas y el mayor número de propagandistas de las mismas. Fue allí donde el filósofo, político y jurista Charles-Louis de Montesquieu, uno de los primeros representantes del movimiento, empezó a publicar varias obras satíricas contra las instituciones existentes, así como su monumental estudio de las instituciones políticas, El espíritu de las leyes (1748).
Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes. Sin duda, el más influyente y representativo de los escritores franceses fue Voltaire. Inició su carrera como dramaturgo y poeta, pero es más conocido por sus prolíficos panfletos, ensayos, sátiras y novelas cortas, en los que popularizó la ciencia y la filosofía de su época, y por su voluminosa correspondencia con escritores y monarcas de toda Europa.
Voltaire (1694-1778), escritor y filósofo francés que figura entre los principales representantes de la Ilustración.
Está considerado como una de las figuras centrales del movimiento ilustrado del siglo XVIII, un periodo en el que se insistió sobre el poder de la razón humana, de la ciencia y del respeto hacia la humanidad.
Voltaire opinaba que la literatura debía servir como instrumento de progreso social. Así, sus hirientes sátiras y sus escritos filosóficos mostraban su aversión hacia la intolerancia, la tiranía y la hipocresía del cristianismo, lo cual le procuró constantes conflictos con las autoridades políticas y religiosas.
Pasó de ser un brillante escritor, mordaz y satírico como pocos, y un filósofo con fama de libertino a un formidable defensor de la tolerancia y la libertad y un enemigo implacable de la Iglesia.
En sus obras atacaba el poder del absolutismo y por otra, sus folletos anónimos cuestionaban los valores tradicionales.
Su obra se difundió por toda Europa gracias a sus viajes y su abundante correspondencia.
2 PRIMEROS ÉXITOS
Voltaire decidió desde muy joven emprender una carrera literaria. Comenzó a moverse en los círculos aristocráticos y pronto fue conocido en todos los salones literarios de París por su ingenio sarcástico. Varios de sus escritos, especialmente un libelo en el que acusaba al regente Felipe II, duque de Orleans, de atroces crímenes, precipitaron su ingreso en la prisión de la Bastilla.
Durante los once meses de encierro completó su primera tragedia, Edipo, basada en la obra homónima del dramaturgo griego Sófocles, y comenzó un poema épico sobre Enrique IV de Francia. Edipo se estrenó en el Théâtre-Français en 1718 y fue acogida con enorme entusiasmo. La obra sobre Enrique IV se imprimió anónimamente en Génova bajo el título de Poème de la ligue (1723). En su primer poema filosófico, Los pros y los contras, Voltaire ofrece una elocuente descripción de su visión anticristiana y su credo deísta de carácter racionalista.
Tras una disputa con un miembro de una ilustre familia francesa, Voltaire fue encarcelado por segunda vez en la Bastilla, pero fue liberado al cabo de dos semanas bajo la promesa de abandonar Francia y establecerse en Inglaterra.
Pasó entonces dos años en Londres, y no tardó en dominar la lengua inglesa. Con la intención de preparar al público británico para una edición ampliada de su Poème de la ligue, Voltaire escribió dos notables ensayos en inglés: uno sobre poesía épica y otro sobre la historia de las guerras civiles en Francia.
Durante algunos años, el católico y autocrático gobierno francés prohibió la edición ampliada del Poème de la ligue, que finalmente adoptó el título de La Henriade.
La aprobación para publicarlo llegó en 1728. Esta obra, una elocuente defensa de la tolerancia religiosa, obtuvo un éxito sin precedentes, no sólo en la Francia natal de Voltaire, sino en todo el continente europeo.
3 POPULARIDAD EN LA CORTE
En 1728 Voltaire regresó a Francia. Durante los cuatro años siguientes residió en París y dedicó la mayor parte de su tiempo a la composición literaria. La principal obra de este periodo, inspirada en su contacto durante su estancia en Inglaterra con Pope, Swift, Congreve y Walpole, es Cartas inglesas en 1734, de la que realizó una nueva edición con el título de Cartas filosóficas en 1737.
Se trata de un ataque encubierto a las instituciones políticas y eclesiásticas francesas que le causó problemas con las autoridades, y una vez más se vio obligado a abandonar París. Se refugió entonces en el Château de Cirey, en el ducado independiente de Lorena. Allí entabló una larga relación sentimental con la culta aristócrata Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Châtelet, que ejerció sobre él una importante influencia intelectual.
La época de Voltaire en Cirey en compañía de la marquesa de Châtelet fue un periodo de intensa actividad literaria. Además de un impresionante número de obras de teatro, escribió Elementos de la filosofía de Newton, y produjo novelas, cuentos, sátiras y poemas breves.
Esta estancia se vio interrumpida en varias ocasiones. Voltaire viajaba con frecuencia a París y Versalles, donde, gracias a la influencia de la marquesa de Pompadour, la famosa amante de Luis XV, se convirtió en uno de los favoritos de la corte. En primer lugar fue nombrado historiador de Francia y más tarde caballero de la Cámara Real. Finalmente, en 1746, fue elegido miembro de la Academia Francesa (véase Instituto de Francia). Su Poème de Fontenoy (1745), donde relata la victoria de los franceses sobre los ingleses durante la Guerra de Sucesión austríaca, y El siglo de Luis XV, además de otras obras de teatro como La princesa de Navarra o El triunfo de Trajano, marcaron el inicio de la relación de Voltaire con la corte de Luis XV.
A la muerte de madame de Châtelet en 1749, Voltaire aceptó una antigua invitación de Federico II el Grande para residir de manera permanente en la corte prusiana. Viajó a Berlín en 1750, pero no permaneció allí más de dos años, pues su ingenio más bien ácido chocó con el temperamento autocrático del rey y fue la causa de frecuentes disputas. Durante su estancia en Berlín completó El siglo de Luis XIV, un estudio histórico sobre el reinado de ese monarca (1638-1715).
4 ATAQUES A LA RELIGIÓN
Por espacio de algunos años Voltaire llevó una existencia itinerante, pero finalmente se estableció en Ferney, en 1758, donde pasó los últimos veinte años de su vida. En el intervalo comprendido entre su regreso de Berlín y su establecimiento en Ferney, terminó su obra más ambiciosa, el Ensayo sobre la historia general y sobre las costumbres y el carácter de las naciones (1756). Esta obra, que no es otra cosa que un estudio del progreso humano, censura el supernaturalismo y denuncia la religión y el poder del clero, si bien afirma su creencia en Dios.
Una vez establecido en Ferney, Voltaire escribió varios poemas filosóficos, como El desastre de Lisboa (1756), sobre el tremendo terremoto que asoló la ciudad en 1755, varias novelas satíricas y filosóficas, entre las que cabe destacar Cándido (1759), la tragedia Tancredo (1760) y el Diccionario filosófico (1764). Desde la seguridad que le proporcionaba su retiro, lanzó cientos de panfletos en los que satirizaba los abusos del poder. Quienes eran perseguidos por sus creencias encontraron en Voltaire un elocuente y poderoso defensor.
El talante de sus actividades podría resumirse en una frase que el propio autor empleaba muy a menudo: écrasons l’infâme (‘aplastemos al infame’). Con esta frase se refería a cualquier forma de religión que persigue a quienes no la profesan, que practica el fanatismo.
Oponía el deísmo, una religión puramente racional, a la religión cristiana. En Cándido, Voltaire analiza el problema del mal en el mundo y describe las atrocidades cometidas a lo largo de la historia en nombre de la Religión. Voltaire murió el 30 de mayo de 1778 en París.
5 CRÍTICA
El carácter contradictorio de Voltaire se refleja tanto en sus escritos como en las opiniones de otros. Parecía capaz de situarse en los dos polos de cualquier debate, y en opinión de algunos de sus contemporáneos era poco fiable, avaricioso y sarcástico. Para otros, sin embargo, era un hombre generoso, entusiasta y sentimental. Esencialmente, rechazó todo lo que fuera irracional e incomprensible y animó a sus contemporáneos a luchar activamente contra la intolerancia, la tiranía y la superstición.
Su moral estaba fundada en la creencia en la libertad de pensamiento y el respeto a todos los individuos, y sostuvo que la literatura debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas opiniones convirtieron a Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico del siglo XVIII ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia francesa.
Su defensa de una literatura comprometida con los problemas sociales hace que Voltaire sea considerado como un predecesor de escritores del siglo XX como Jean-Paul Sartre y otros existencialistas franceses.
Charles-Louis de Montesquieu (1689-1755), escritor y jurista francés nacido en el castillo de La Brède y conocido universalmente por sus Cartas persas y El espíritu de las leyes.
Montesquieu destacó por primera vez como escritor con sus Cartas persas (1721). En esta obra, mediante el recurso de la relación epistolar entre dos aristócratas persas de viaje por Europa, Montesquieu hace una sátira de los políticos franceses de su tiempo, así como de las condiciones sociales, los asuntos eclesiásticos y la literatura de la época. El libro adquirió rápidamente una enorme popularidad. El escritor español José Cadalso lo tuvo como modelo para sus Cartas marruecas.
Fue una de las primeras obras de la Ilustración, que, con su crítica a las instituciones francesas durante la monarquía de la Casa de Borbón, ya anunciaba el germen de la Revolución Francesa. La fama que adquirió Montesquieu con ésta le abrió las puertas de la Academia Francesa en 1728. Su segunda obra sobresaliente fue Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos (1734), una de las primeras obras importantes en la Filosofía de la historia.
Pero su obra maestra es El espíritu de las leyes (1748), que figura entre las tres obras principales de la Teoría política. En ella el autor analiza las tres principales formas de gobierno (república, monarquía y despotismo) y establece las relaciones que existen entre las áreas geográficas y climáticas y las circunstancias generales y las formas de gobierno que se producen.
Sostiene también que debe darse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales. A lo largo de toda Latinoamérica, los textos de Montesquieu se leían con entusiasmo a principios del siglo XIX.
En el Río de la Plata, por ejemplo, tanto el periódico Semanario de Agricultura (1802) como el Correo de Comercio (1810, dirigido por Manuel Belguano) eran medios de difusión de las ideas de Montesquieu y de Rousseau, y fueron el fermento de lo que luego sería la Revolución de Mayo de 1810, inicio de la emancipación de América Latina. Con anterioridad a esa fecha los libros de Montesquieu eran leídos en secreto y a escondidas, aunque sus seguidores no dudaron en hacer público su furor por los principios de los fisiócratas y los librecambistas.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII se difundieron dos corrientes distintas:
• la racionalista, aristocrática y materialista—heredera de los principios volterianos y que se manifestó sobretodo en la Enciclopedia.
• La corriente idealista, partidaria de ensalzar lo sentimental y lo popular, que tuvo su más destacado interprete Jean-Jacques Roseauu.
Gozaron de prestigio las obras de Jean Jacques Rousseau, cuyo Contrato social (1762), el Emilio, o la educación (1762) y Confesiones (1782) tendrían una profunda influencia en posteriores teorías políticas y educativas y sirvieron como impulso literario al romanticismo del siglo XIX.

La Enciclopedia francesa fue una obra colectiva que pretendía recopilar todo el saber del siglo, dar soluciones e ilustrar. Dentro de la variedad de su contenido existieron fundamentos comunes como el carácter reformista, monárquico, antiabsolutista y anticlerical.
Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores como D´lembert, Helvetius, pionero del materialismo moderno…, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes.
Diderot nació en Langres el 5 de octubre de 1713 y estudió con los jesuitas. En 1734 se trasladó a París y vivió diez años como tutor mal pagado y escribiendo para otros escritores.
Su primera obra importante, publicada anónimamente, fue Pensamientos filosóficos (1746), donde explica y afirma su filosofía deísta (Deísmo: doctrina que admite la exitencia de un Dios personal, creador del mundo, no identificado con ninguna confesión religiosa concreta y al que se llega por la razón).
En 1747 recibió la invitación de editar una traducción francesa de la Cyclopaedia inglesa de Ephraim Chambers. Diderot, en colaboración con el matemático Jean le Rond d’Alembert, convirtió este proyecto en una inmensa obra de nueva redacción que abarcaba 35 volúmenes, Enciclopedia o diccionario razonado de las artes y los oficios, más conocida como la Enciclopedia.
Con ayuda de los más prestigiosos escritores de la época, entre los que figuraban Voltaire y Montesquieu, el escéptico y racionalista Diderot empleó la Enciclopedia como una poderosa arma de propaganda contra la autoridad eclesiástica, la superstición, el conservadurismo y el orden semifeudal de la época.
En consecuencia, Diderot y sus colaboradores se convirtieron en el blanco de las críticas clericales y reales. En 1759 el Conseil du Roi suprimió formalmente los diez primeros volúmenes (publicados a partir de 1751) y prohibió la publicación de la obra. Pese a todo, Diderot continuó trabajando en los volúmenes restantes y logró imprimirlos en secreto. Los 17 volúmenes del texto se completaron en 1765, pero las ilustraciones y los suplementos no se añadieron hasta 1780.
La abundante obra de Diderot incluye las novelas La religiosa (1796), una crítica de la vida conventual, El sobrino de Rameau (1761), una sátira de la sociedad contemporánea y su hipócrita moral, traducida al alemán por Goethe, y Jacques el fatalista (1796), donde analiza la psicología del libre albedrío y el determinismo.
Cartas sobre ciegos para uso de los que ven (1749), trata de cómo aprenden los ciegos, mientras que el diálogo dramático-filosófico El sueño de D’Alembert (1830) contiene sus teorías materialistas.
Pionero de la crítica estética, Diderot fundó en 1759 Salones, un diario en el que escribía las críticas de las exposiciones de arte que se celebraban anualmente en París. Su correspondencia carece de interés en una época famosa por sus brillantes manifestaciones epistolares.
Diderot gozó del mecenazgo ilustrado de la reina Catalina II la Grande de Rusia y ejerció una notable influencia en otros pensadores de la Ilustración en Europa. Murió en París el 30 de julio de 1784. Póstumamente, entre otras obras, se publicó La paradoja del comediante (1830), una de sus obras más inquietantes.

http://www.elergonomista.com/historia/ilustracionfrancia.htm

Homenaje al aniversario de la publicación de “Campos de Castilla”

Aprovechando que se celebra el aniversario de la publicación del poemario de Antonio Machado “Campos de Castilla”, aquí os dejo uno de sus poemas (uno de mis preferidos) que creo, a pesar del tiempo transcurrido, está más vigente que nunca y que pone de relieve que hay cosas que nunca cambian, ¿será por desidia? ¿por comodidad o interés de unos pocos? o, simplemente ¿somos así?

El Mañana Efímero
de Antonio Machado

A Roberto Castrovido

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su inefable mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Serán un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero:
a la moda de Francia, realista;
un poco al uso de París, pagano,
y al estilo de España, especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aun tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostòlicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero.
El vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.
1913

Un momento para la poesía

La poesía tiene un encanto muy especial para mí y, sobre todo, la poesía de esta poetisa olvidada para la literatura actual. Aquí os dejo un poema de Alfonsina Storni con el que le rindo un pequeño homenaje.

Podría tirar mi corazón
desde aquí, sobre un tejado
mi corazón rodaría
sin ser visto.

Podría gritar
mi dolor
hasta partir en dos mi cuerpo;
sería disuelto
por las aguas del río.

Podría danzar
sobre la azotea
la danza negra de la muerte;
el viento se llevaría
mi danza.

Podría,
soltando la llama de mi pecho,
echarla a rodar
como los fuegos fatuos;
las lámparas eléctricas
la apagarían…

SAN VALENTÍN

Para ti

El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. ¡Pierde la cabeza! Encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo?, pues… olvida el intelecto y escucha al corazón. No oigo ese corazón. Porque lo cierto es que vivir sin eso no tiene sentido alguno. Llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad, en fin, es como no haber vivido. Tienes que intentarlo porque si no lo intentas, no habrás vivido. (Cita que parece en la película ¿Conoces a Joe Black?)

El amor es confianza, responsabilidad, sopesar tus opciones y sentimientos, vivir el resto de tu vida en consonancia con ellos y sobre todo, no hacer daño a la persona amada,¿es eso el amor?… multiplícalo por infinito, llévalo hasta el fin de la eternidad y apenas tendrás un atisbo de lo que hablo (Cita de la película ¿Conoces a Joe Black?)